Un estudio realizado por científicos de las Universidades de Cambridge y de Hong-Kong y de la Escuela de Salud Pública y Política Sanitaria de Nueva York indica que los polimorfismos del gen JMJD1C, relacionados con los niveles de testosterona, son predictivos de los accidentes cardiovasculares y tromboembolismos.

Mary Schooling, co-directora del estudio, indica que esta asociación se encontró ausente en las variantes potencialmente pleiotrópicas del gen de la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG). Los hallazgos serían consistentes con los resultados de otro estudio realizado en Gran Bretaña sobre la incidencia de tromboembolismos venosos. Los hallazgos podrían tener impacto sobre la terapia de reemplazamiento con testosterona en hombres, los efectos adversos de la cual no han sido suficientemente estudiados, según afirma Schooling. Esta falta de conocimiento sería consecuencia de la noción de que los estrógenos ofrecen protección, reduciendo el riesgo cardiovascular. Los autores teorizan que el aumento de riesgo de tromboembolismo observado en este estudio podría estar relacionado con la inducción de agregación plaquetaria por la testosterona a través del tromboxano A2.

A esta observación se suma que, en ratones, la hormona induce la hipertrofia de los cardiomiocitos y que la terapia anti-androgénica mejora la función cardíaca y reduce la mortalidad. No obstante, los investigadores admiten que se requieren más estudios para verificar la relevancia de los actuales hallazgos.


La incidencia de tromboembolismos, fallo cardíaco e infarto aumenta en hombres con polimorfismos genéticos predictivos de mayores niveles de esta hormona.


 

immedicohospitalario.es